sábado, 29 de noviembre de 2014

ADVIENTO


       
        I DOMINGO

DE ADVIENTO 

¡ ESTAD ALERTAS!

30  Diciembre 2014

¡VIVID DESPIERTOS!


INTRODUCCIÓN

De nuevo llega el ADVIENTO para invitarnos a abrir nuestros corazones, a ese Dios que 

enamorado de su criatura, quiere hacerse carne en ti, poner su tienda, habitarte y abrazarte. Esta

 primera semana nos invita a PREPARNOS, una visita tan importante necesita que arreglemos la 

casa, nuestro hogar interior, allí donde amamos, nos desesperamos, nos agobiamos, nos 

angustiamos y nos alegramos, en definitiva DONDE AMAMOS, precisamente ahí llega El Señor.

 Posiblemente desde el Adviento anterior hemos acumulado desesperanzas, cansancios, deseos y 

sueños que no se realizaron. ADVIENTO es una nueva oportunidad del Dios incansable en dar 

oportunidades, de acoger y dejarlo nacer en nuestras vidas, él, que  conoce lo más hondo de ti, de lo

 que eres, quiere cumplir su promesa contigo.

Espera en el Señor, espera en su Palabra, renueva la Esperanza en la promesa de Dios que se hace 

posible en ti, por ti y para ti.

Una de las palabras clave de este tiempo es “¡preparad el camino al Señor!” El Señor está en 

camino. Y nosotros, impacientes por su venida, nos ponemos también en camino para salir a su 

encuentro.

ADVIENTO ES:

· Es un tiempo de BÚSQUEDA y de DESEO de una vida que se me ha prometido y se me entrega en lo

 pequeño, en lo sencillo, no lo busques en las grandezas, búscalo en el servicio, entrégate.

· Es un tiempo de ENCUENTRO y  de AMOR, Dios se encarna en ti, como eres, como quieres, como 

sueñas… para compartir contigo ese AMOR infinito que llevas dentro, ámalo.

· Es un tiempo de GRATUIDAD, Dios se te da en un derroche de generosidad, es lo única capaz de 

llenar del todo los anhelos más profundos de nuestro ser, Agradécelo.

· Es un tiempo de SILENCIO, entra en tu interioridad, escucha los susurros que hay en ti, tus

 necesidades, tus preocupaciones, tus potencialidades, tus capacidades… acógelas.

· Es un tiempo de ESPERANZA, nada es imposible para Dios, dale la oportunidad de hacer todas las 

cosas, las relaciones, las situaciones… nueva, pruébalo.

· Es un tiempo de GESTACIÓN en lo oculto y en lo secreto, tiempo para compartir, para la

 generosidad, la solidaridad… deséalo.




PAUTAS PARA LA ORACIÓN  REFLEXIÓN

0.- ME PREPARO
- Busco previamente un momento del día y una hora para encontrarme con el Señor.

- Si es posible busco un lugar cómodo y tranquilo donde pueda estar sin interrupciones (un rincón

 en casa, una iglesia…).

- Aprovecho el camino al trabajo, a mis ocupaciones, el Señor camina conmigo.

1.- ABRO EL CORAZON A DIOS
- Me hago consciente que voy a estar con el Señor, Él me espera, quiere estar contigo, escucharme y

 hablarme.

- Me puede servir la repetición de alguna breve oración dirigida al Señor:

                - “Gracias Señor porque estás siempre a mi lado”
                - Ayúdame a sentir tu presencia y tu cercanía”
                - “Quiero estar contigo”

- “Ven Señor Jesús…”

2.- LECTURAS DEL DOMINGO

                - Leo reposadamente las lecturas del primer domingo de adviento, como si el Señor me la

 estuviera diciendo a mí directamente.

                - Leo por segunda vez el texto imaginando el lugar, los personajes, la situación…

3.- REFLEXIONO Y REZO. RESPONDO

                ¿Qué me quiere decir el Señor a mí en este momento de mi vida? ¿Cómo puedo hacer

 realidad esta palabra  en mi vida?

                Os puede ayudar la reflexión sobre el Evangelio que a continuación os presentamos.

 También las preguntas que al finalizar tenemos… sin pretender contestarlas una a una como si 

fuera una tarea, solo dejarlas resonar… y que sea el Señor quien inspire en mí las respuestas, las

 ideas, los deseos, los sentimientos…

4.- TERMINO LA ORACION

                - Doy gracias al Señor por su compañía, por sus palabras, por su fuerza…

                - Le hablo como un amigo habla con otro amigo y le cuento todo lo que he sentido en este

 rato: interrogantes, paz, deseos…

                 - Le pido que me ayude a vivir según el evangelio

LECTURAS DEL DOMINGO 1º DE ADVIENTO - CICLO B

Lectura del libro de Isaías (63,16b-17.19b;64,2b-7):

Tú, Señor, eres nuestro padre, tu nombre de siempre es «Nuestro redentor». Señor, ¿por qué nos extravías de tus caminos y endureces nuestro corazón para que no te tema? Vuélvete, por amor a tus siervos y a las tribus de tu heredad. ¡Ojalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia! Bajaste y los montes se derritieron con tu presencia, jamás oído oyó ni ojo vio un Dios, fuera de ti, que hiciera tanto por el que espera en él. Sales al encuentro del que practica la justicia y se acuerda de tus caminos. Estabas airado, y nosotros fracasamos; aparta nuestras culpas, y seremos salvos. Todos éramos impuros, nuestra justicia era un paño manchado; todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento. Nadie invocaba tu nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti; pues nos ocultabas tu rostro y nos entregabas en poder de nuestra culpa. Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano. Palabra de Dios



Sal 79,2ac.3b.15-16.18-19

R/.
Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
Despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa. R/.

Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti;
danos vida, para que invoquemos tu nombre. R/.




Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,3-9):

La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros. En mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús. Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo. De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro. Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. ¡Y él es fiel!  Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Marcos (13,33-37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!» Palabra del Señor.

PUNTOS PARA LA ORACIÓN Y LA REFLEXIÓN

Las primeras generaciones cristianas vivieron obsesionadas por la pronta venida de Jesús. El


 resucitado no podía tardar. Vivían tan atraídos por él que querían encontrarse de nuevo cuanto 

antes. Los problemas empezaron cuando vieron que el tiempo pasaba y la venida del Señor se 

demoraba. Pronto se dieron cuenta de que esta tardanza encerraba un peligro mortal. Se podía 

apagar el primer ardor. Con el tiempo, aquellas pequeñas comunidades podían caer poco a poco en

 la indiferencia y el olvido. Les preocupaba una cosa: «Que, al llegar Cristo, nos encuentre 

dormidos».

La vigilancia se convirtió en la palabra clave. Los evangelios la repiten constantemente: «vigilad»,

 «estad alerta», «vivid despiertos». Según Marcos, la orden de Jesús no es solo para los discípulos

que le están escuchando. «Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: Velad». No es una llamada 

más. La orden es para todos sus seguidores de todos los tiempos.

Han pasado veinte siglos de cristianismo. ¿Qué ha sido de esta orden de Jesús? ¿Cómo vivimos los

 cristianos de hoy? ¿Seguimos despiertos? ¿Se mantiene viva nuestra fe o se ha ido apagando en la 

indiferencia y la mediocridad?

¿No vemos que la Iglesia necesita un corazón nuevo? ¿No sentimos la necesidad de sacudirnos la

 apatía y el autoengaño? ¿No vamos a despertar lo mejor que hay en la Iglesia? ¿No vamos a 

reavivar esa fe humilde y limpia de tantos creyentes sencillos?

¿No hemos de recuperar el rostro vivo de Jesús, que atrae, llama, interpela y despierta? ¿Cómo

 podemos seguir hablando, escribiendo y discutiendo tanto de Cristo, sin que su persona nos

 enamore y trasforme un poco más? ¿No nos damos cuenta de que una Iglesia “dormida” a la que

 Jesucristo no seduce ni toca el corazón, es una Iglesia sin futuro, que se irá apagando y 

envejeciendo por falta de vida?

¿No sentimos la necesidad de despertar e intensificar nuestra relación con él? ¿Quién como él 

puede liberar nuestro cristianismo de la inmovilidad, de la inercia, del peso del pasado, de la falta

 de creatividad? ¿Quién podrá contagiarnos su alegría? ¿Quién nos dará su fuerza creadora y su

 vitalidad?

ABRIR CAMINOS NUEVOS



Para la revisión de vida

¿De qué sueños me tengo que despertar?

¿Estoy preparada-o para recibir al Hijo de Dios?

¿En mi vida cotidiana hago presente al Señor?

¿Es mi vida una vida de esperanza, de tensión, de búsqueda, de utopía, de proyecto histórico?

¿Camino hacia algún sitio, con algún norte?

Oración final

Dios, Padre nuestro, al comenzar un nuevo Adviento te pedimos que avives nuestra fe, fortalezcas nuestra esperanza y consolides nuestro amor, de modo que podamos celebrar con verdadero gozo el nacimiento de tu Hijo Jesucristo. Que vive y reina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario